alguien
Rematada la puesta de sol renace el sonido inquietante. Sublimado hasta el éxtasis dobla la esquina, bullicioso, el verso tupido. Camina lento entre rimas de amor y esperanza, arrebatado e inquieto. Surge espontánea la luz del candil de los sueños que ilumina el sendero a seguir por las lindes del susurro resabiado al que desenmascara. Y vienen latentes las carreras que llevan a la victoria en el juego del escondite.
Larvado, preñado de instinto, surge el cebo del estanque, hipnótico, imanador, resuelto.
¿Qué hora es? Es la hora. ¿Y qué día? Ese que buscaste.
Alguien habla, callas quieto, avanza el pensamiento, muere, por fin, la palabra.
