oda
Sabes y sé, y es antídoto y bálsamo. Aprieta el tiempo como un sol a plomo mas no se evapora el cimiento de una verdad que luce intensa. Los pasos no miran a un atrás de temores infundados y por eso se suman uno a uno hasta que la cima sea coronada y un tobogán nos pose al margen de la paz y el rumor de la calma intensa. Ya no hay espera sino cuenta atrás de un despegue rabioso y estrellas fulgurantes coro de la oda al corazón a dúo. Las grandes penas murieron con las sombras y resurgieron las sonrisas señal. Hoy, ya como ayer, y un mañana cultivado, no hay nada escaso.
