azar
Miro quieto y pausado, respirando sentido olor a mar, escuchando hipnotizado las olas arrastradas y encerrado en nuestra pirámide intacta de energía con nuestra clave secreta. Sigo acudiendo bajo el árbol que apunta al cielo porque siento cómo has estado y lo huelo. Voy regalando porciones de un alma que ya no quiere las cuerdas de la deuda porque nada puede restar además del infinito. Y quedo pagado por el azar que me enseña las cartas y me guiña un ojo. Yo, callado, asiento y sigo y me adentro.
