Poda
Y renovación. Una inversión para el tiempo. Desprenderse de lo que ya ha dado sus frutos y dejar paso a nuevas floraciones. Apoyado en un clima benévolo, con el paso del tiempo de nuevo la naturaleza hace que los frutos engorden para una nueva recolección. Días inertes y otros vivos de sol, de vida. Escarcha que esconda brotes de nuestro pasado y protega la fuerza que imprimirá la primavera, si llega, a nuestras nuevas propuestas de crecimiento.
Borrón y cuenta nueva con las tijeras de la vida para todo aquello que aportó y lo que no lo hizo. regeneración del espíritu. Una goma de borrar pasada sobre el mismo papel que nos dieron al entrar en este mundo. Papel amarilleado con el tiempo y arrugado por los embates de la vida. Una y mil veces borrado pero único soporte de nuestra alma. Roto, rasgado, trazos imborrables y otros que apenas dejaron huella sobre su superficie. Y mil lápices de mil colores para mancharlo, mil maneras de interpretar sobre él.
Y así árboles con grandes copas, otros comidos por las plagas de orugas. Desasistidos o regados. Dando sombra bajo ellos o amenazando con sus ramas secas. Poda para unos y tala para otros. Un campo para todos.
