end
This is the end...my friend...
16 Enero 2012
This is the end...my friend...
5 Enero 2012
Es así, sin saber los "cómos", sin averiguar los "por qués", sin tener en definitiva ni las mínima idea de qué sucede. Es, entonces, sólo entonces, cuando esa incertidumbre que agarrota el estómago, que devora en sudores los sueños, que arranca sádica las sábanas que intentan arropar el descanso, cuando esa inquietante sujección al vivir hace que apuñales tu vida, que la asoles, que dejes que la confusión te abrace, que vagabundees por los filos de todas las navajas que dejaste abiertas en el sendero por recorrer.
Es como los párrafos que surgen, infinitos por inacabables, alejados de la frescura de lo breve e intenso pero superiores en daño, en imposible reconciliación contigo mismo, en un suicidio sádico y lento que agote al alma, en un veredicto de muerte cierta paladeado en letras que dejen sin resuello al mismo demonio que las debiera digerir, en este mismo correcaminos que apenas alcanza a decir un ápice de lo que realmente es y sin embargo desolla con precisión de cirujano ese aliento que es estertor y deseo además de serlo.
2 Enero 2012
En la celada el ahogo, de las dudas el abismo y entre manotazos al aire un desierto ganado. Pasean sin destino un aluvión de latidos. Se aceleran al olor de la condena nacida eterna para desterrar de veras un deseo pausado. Entre tanto no amanece y así, a sorbos, la ecuación saca pecho con la respuesta colgada del pendón, decapitada.
Un, dos, tres...cuatro, cinco, seis. Siete, ocho, nueve...noventa y nueve, cien.
31 Diciembre 2011
En los alrededores del miedo vivía agazapado el trilero de sonrisa heladora y mirada perdida. De sus espaldas el vapor emanaba perfilando los rayos de una muerte certera abrazada por la inquieta luna. Resplandor con tijeras que recortan la escena mientras un sudor helado recorre la frente del que ya solo mira a un suelo movedizo.
Se van con la mano en alto, saludando, despidiéndose, los cuadernos. Se van rehuyendo los borrones de contiendas abortadas. Se van, como lo hicieron otras veces, con la promesa de no desnudarse a la entrega ni desfallecer agotando el suicidio acariciado. Y sí, se van desheradados todos y cada uno de los deseos que murieron en el camino al infierno que fue cielo.
23 Diciembre 2011
El cantueso se ofrecía año a año a la retina que sacaba su aroma del color y lo devoraba en ceremonias de paseo y calma. Se retorcía el recuerdo más próximo, poderoso, para demostrar que el tiempo solo era palabra y no medida. Y así uno tras otro planeaban los susurros que quedaron cobijados entre pisada y pisada.
Vuelve al campo abierto como un libro el festín de los dueños de las ropas que quedaron sobre las piedras. Vuelven las nubes, vuelve el sol, el arrullo del manantial saltado y saltado. Quedan las monedas de cara, huele a siembra, vive el alba acurrucada.
22 Diciembre 2011
Merodea el desconcierto los aledaños del sinsabor de agua estancada. Asoma ecuaciones derivadas a digestiones de clavos y centellas mientras de la mano se gira la cara con asombro y te mira con los ojos muy abiertos y un asomo de sonrisa sádica y heladora. Un regusto a muerte y hedor a desolación combustiona la espera que parece una cuenta atrás vertiginosa hacia ninguna parte, hacia el vacío hueco tras la puerta del próximo sueño que no era tal. Y por eso desaparece la poesía que, afilada, acuchilla prosaica la escena hasta disolverla en la más infinita caída del telón.
17 Diciembre 2011
Hasta cien; nada. ¿Por qué más? ¿Para qué? El aire empequeñece regalando asfixia. Universo polar, manos en los bolsillos y mirada baja. Silba el gélido ronquido de un asombro atropellado. Vomita el cielo, cae el suelo. Desazón deshojando, tiempo volador, estatua. No más, basta. Deja los amaneceres que caigan sin desplomarse, deja la luz de tu cerebro encendida para mi retorno, cuando el invierno me destine cobijo y abrazo.
15 Diciembre 2011
Hay un silencio en el recuerdo acre y lacerante. Un fruto arrancado del árbol de la curiosidad dejado yacente al vaivén de la demanda huérfana. Hay en el aire un anhelo frustrado, nacido perenne, que amortajado es apeado del gran viaje fraternal a la cima de la comunión de blanco con apenas. Un tortuoso regreso a la verdad recién instalada bajo el cartel del continúa.
Hay sin haber en verdad un aliento. Un vergel cosechado sin dueño, un pensamiento talado. Hay, sin apenas poder deshacer, un erial, un desierto de andar y de andar, un castigo de donde asumir, un abrazo perdido. Ya sí.
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